SALMO 103, 8-18
El Señor es bondadoso y compasivo, lento para enojarse y de gran misericordía; no acusa de manera inapelable, no guarda rencor eternamente; no nos trata según nuestros pecados, ni nos paga conforme a nuestras culpas.
Cuanto se alza el cielo sobre la tierra, así de inmenso es su amor por los que lo temen; cuanto dista el oriente del occidente, así aparta de nosotros nuestros pecados.
Como un Padre cariñoso con sus hijos, así es de cariñoso el Señor con sus fieles; Él conoce de qué estamos hechos, sabe muy bien que no somos más que polvo.
Los días del hombre son como la hierba, Él florece como las flores del campo, las roza el viento y ya no existen más, ni el sitio donde estaban las verá otra vez.
Pero el amor del Señor permanece para siempre; y su justicia llega hasta los hijos y los nietos de los que lo temen su alianza, de los que recuerdan sus preceptos y los cumplen.
1 comentario:
Me describe un Dios Padre lleno de bondad, que nos ama por sobre todas las cosas, nos perdona,a pesar de nuestras equivocaciones y se manifiesta en nosotros y en el mundo, dejandonos una gran bendición que alcanza a nuestra descendencia.
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